La historia de Eider y Fabio demuestra que cualquier día es perfecto para guardar un recuerdo imborrable. Esta sesión de fotos en Pamplona nació con una idea muy clara: crear un reportaje urbano, sincero y lleno de vida. Querían un recuerdo familiar y de pareja sin posados forzados ni protocolos rígidos, centrado únicamente en captar la complicidad del momento que están viviendo junto a sus hijas.
Comenzamos nuestra sesión de fotos en Pamplona en el pintoresco Portal de Francia, uno de esos rincones del casco antiguo que parecen detenidos en el tiempo. Entre las viejas murallas de piedra y los adoquines históricos, la familia caminó sin prisas. Dejamos que las niñas jugaran a su aire, permitiendo que la ilusión y el cariño espontáneo que desprendían lo llenara todo de forma natural.
Para cerrar la jornada de la mejor manera, se sumaron los abuelos para inmortalizar un retrato familiar intergeneracional. Llevar a cabo una sesión de fotos en Pamplona combinando espacios con encanto y momentos familiares resulta en una experiencia sencilla en las formas, pero inmensa en significado emocional.
Más allá de las imágenes resultantes, me guardo el gran rato que pasé junto a vuestra familia. Ver a vuestras hijas disfrutar con tanta libertad y regalarme esos momentos tan puros fue un regalo auténtico.
Un paseo por Pamplona, risas de las de verdad y una familia disfrutando de estar junta, la familia de Eider y Fabio tal como es.