Ismael, un chico de energía contagiosa y falcesino, con un corazón arraigado en Funes, nos llevó en una emocionante aventura hacia la ermita del Calvario, un lugar que se alza con majestuosidad en Navarra. La sesión fotográfica comenzó poco a poco con Ismael ganando confianza, compartiendo sus ideas sobre las tomas que realmente le emocionaban. La conexión que fuimos forjando a través del lente fue especial; hasta que decidimos emprender el camino hacia el barranco de Peñalén, donde las vistas inigualables nos dejaron sin aliento.
Con una alegría desbordante, terminamos nuestra sesión en el jardín de unos familiares de Ismael.
Allí, entre sonrisas y risas desenfrenadas, capturamos momentos más informales, en los que el espíritu competitivo del fútbol se hacía presente con la equipación de su amado equipo, el Funesino.
Las maravillas de Navarra nunca dejan de impresionar, y Ismael se convirtió en el perfecto protagonista de esta jornada.