Hay lugares que parecen diseñados para albergar historias mágicas, y la Iglesia-Fortaleza de Ujué es, sin duda, uno de ellos. Una bonita tarde de abril, con la caída del sol tiñendo la piedra medieval de dorado, nos perdimos por sus pasadizos para dar vida a la sesión de comunión en Ujué de Chloe.
Chloe es puro amor. Le encantan las historias de princesas, así que convertimos la sesión en un juego de exploración. Sin poses forzadas, con total naturalidad, fue descubriendo los misterios de este edificio medieval mientras yo captaba su dulzura y su luz. Cada rincón de piedra se convirtió en el escenario de su propio cuento.
Para terminar, dejamos atrás las murallas y nos acercamos a una zona de merenderos a las afueras del pueblo. Allí, en contacto directo con la naturaleza y rodeados de calma, disfrutamos de los últimos rayos de sol de la tarde. Un cierre sencillo y libre para una sesión que fue, de principio a fin, pura magia.
¡Dejar que los niños y las niñas jueguen a ser ellas mismas es el único camino para capturar su verdadera luz!