Hay bodas que se sienten como un regreso a las raíces, donde cada detalle cuenta una historia de amor y artesanía. La boda de Aitor y Thais fue, sin duda, una de esas celebraciones únicas que reflejan la esencia de una boda natural en Navarra.
El día comenzó en Pueyo, en un escenario tan auténtico como especial: el Frontón del pueblo. Bajo su estructura, se vivió una ceremonia civil cargada de emoción y cercanía. El aire rústico de la decoración, donde las flores de Floristería Guillén aportaron el toque de color y frescura, creó el marco perfecto para que Aitor y Thais se dieran el «sí, quiero» rodeados de su gente.
Uno de los momentos más conmovedores fue el intercambio de las alianzas. No fueron unas joyas cualquiera; fueron alianzas creadas por la propia pareja con la ayuda y el saber hacer de Joyería Sizi. Ese proceso artesanal, donde ellos mismos pusieron su energía en el metal, simboliza perfectamente la entrega y la complicidad que comparten.
Tras la intensidad de la ceremonia en la Valdorba, nos desplazamos hacia el Hotel-Restaurante Castillo de Gorráiz. Como fotógrafo de bodas naturales en Navarra, siempre busco esos instantes donde la arquitectura y el paisaje se funden con la pareja. Aprovechamos los rincones de este espacio emblemático para capturar sus miradas, dejando que su felicidad fluyese libremente.
El banquete en el Castillo de Gorráiz fue una auténtica explosión de alegría. Entre brindis, risas y el entusiasmo de sus invitados, la celebración se convirtió en un recuerdo imborrable, donde cada gesto y cada abrazo reflejaba la energía contagiosa de este día tan esperado.
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¡Enhorabuena, Aitor y Thais, por este gran paso y por una boda tan espectacular!